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Revista de Arte Abrí, año 7 nº 76 mail @abri.com.ar
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marzo 2009

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República
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República

Creíamos en el rey como creíamos en amor. Y así fue que cuando llegó la república dejamos de perseguirnos como mariquitas rabiosas. Era hora de escuchar a todas las partes y a mi estómago le apetecía el spaghetti. Era él o eras vos, pero al cirujano no le caigo simpático y a mí tampoco me complacen las amenazas de muerte que cada invierno le redacta a mis amígdalas.
Desgarré ese plato de fideos, apoyado con mis cuatro patas de hiena sobre la mesa. Quién puede decir algo de esos animales, si después de tanto proceso, cuando el pollo llega a la salsa ya es prácticamente carroña.
Así me arrastré como un toro los últimos siete años. Entre posiciones políticas y parches reformistas cada organismo reclama banderillas para algún otro. La paz republicana se basa en el precepto de que todos los integrantes estarán conformes siempre y cuando sepan que el resto es igual de desgraciado que ellos. Siempre es preferible mantener la calma y vivir. Vivir lo mejor que se pueda y estar preparados para lo próximo e inminente. Resignarse y maquillarse. Un golpe de estado pactado entre bombas de sangre, que intolerantes a la descentralización republicana disimulan con marcha constante durante el día, mientras por las noches se organizan en silencios.

Julian Petrucci

www.proyectotedetilo.com.ar

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Te Encuentro

Pareces miel y color
Te susurro mi aliento,
me respiras, Me lames.
¿Será así? O es un sueño acalorado y confuso…

Me aferro fuerte a la almohada
Muerdo los dientes, de impotencia,
limpio mi saliva
Te muerdo
                  Incisiva

Pero tu piel es inquebrantable,
Te ato
¿Sos vos? Perdida, me enrosco y lloro
Amargamente.

Y me lastimo

 

-Te invito,
salimos,
                  Y es de la mano
La mañana nos acoge,
como un jardín que es tierno, anaranjado
Saboreamos deliciosos gustos, nos relamemos,
Juntos, se nos hace agua la boca

y oscurece.

Se hiela, de pronto la sangre que está fresca
Refulgente, pide escape
pero se aquieta
y gotea
                de tus labios al suelo, y del suelo a mis ojos brota en gruesas lágrimas
dibuja manchas luminosas que el viento barre
de las líneas que cortadas se intersectan,
forman baldosas.

 

-Te digo,
Quiero irme y que te quedes,
y que me dejes, que me dejes dejarte ir,
Irme con vos y
que te vayas….
Me niego y me acurruco.

 

 

-Te beso,
Y nuevamente
Te siento en mi pecho
                             Desnudo, nos desnudamos
Nos bebemos y puedo olerte donde quiero,
Detrás de las orejas, en el vértice de tus parpados,
Deseo ahora la eternidad.

 
Miro afuera.

 

Baja una niebla espesa, todo se vuelve gris.
No quiero salir de esta sábana humedecida
Por vos, y por mi, por nuestros fluidos, por nuestro roce,
El de la yema de tus dedos en mis piernas encogidas, estremecidas.

Suena una música que danzamos sin querer,
Que mece mis brazos en torno a tu cuello,
Y a tu cuerpo entre mis piernas que te cubren.
Y a mi cuerpo que se abre al tuyo

 

-Te miro
a cierta distancia,
Me alejo
súbitamente, te desconozco.
O es que en realidad nunca te conocí, nunca te vi.
¿Sos real? o Sos sólo para mí
la imagen que creé para tenerte, para ser en vos

Desnuda, lentamente las plantas de mis pies apenas tocan el suelo frío,
Para luego bien afirmarse
Y despierto

Me estremezco, de terror, voy a la ventana
De nuevo sale el sol y corre un viento fresco.
Y YO Salto.

 

Es excitante la caída, sentir ráfagas en mis pelos revueltos
Y los latigazos de ellos en mi cara
Caigo como un gato, sigilosa, airosa
Radiante y fuerte,
Sencilla, hermosa.
Animal.

Bailo desnuda, giro, salto, abro los ojos y por fin, veo.
La calle esta desierta, pero no siento miedo.
Ahora soy yo quien juega
Con papeles con el viento, con mi risa
Soplo mi rostro
Me encuentro con mi imagen, viva en el espejo,
Lúcida,
Me reconozco integra;
Y el mundo, veo, esta deshecho, en ruinas,
me palpo, me reconozco palpada,
por mí, por otros, por la humanidad
invisible y silenciosa.

Camino después por un sendero de frutos,
Descalza siento la tierra entre mis dedos,
Huelo el perfume de un día fresco que comienza
Y te encuentro.

Prisnita

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